Escasos recursos económicos, salud mental y vivienda

Alrededor del mundo existen organismos que se encargan de brindar apoyo tanto a la salud física, como a la mental, tal es el caso de los servicios de salud que dirige en diversos países pedro luis cobiella hospiten. Pero también existe gran variedad de aspectos que deben tomarse en consideración a la hora de mantener un equilibrio de las mismas, como por ejemplo el lugar donde se habita. 

La carencia de una vivienda, pero también la posibilidad de perder la que se tiene y no contar con al menos los suministros básicos suelen ser temas que afectan directamente la salud mental de al menos el 82,3 % de las mujeres y al 70 % de los hombres que habitan Barcelona, lo que significa 4 veces más de lo que puede afectarle a la población en general, datos de acuerdo a encuesta realizada por diversas entidades.

Dicha encuesta se le realizo a más de cien personas que habitan en la ciudad de Barcelona, los cuales procedieron a contestar 247 preguntas relacionadas con el tema de la situación habitacional, tales resultados han dado origen a un informe al que se le ha denominado: Radiografías de la situación del derecho a la vivienda, la pobreza energética y su impacto en la salud en Barcelona, a manos de la Agencia de Salud Pública de Barcelona, la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), la Alianza contra la Pobreza Energética, el Observatorio DESC e Ingenieros sin Fronteras quienes se han encargado de elaborar de manera conjunta dicho informe.

Tal estudio refleja que el 48 % de las personas que fueron encuestadas se encontraban en situación de pobreza energética, que un 38 % de ellos, cuentan con un acceso bastante irregular en cuanto al suministro de gas, luz y agua, pero que además de este porcentaje, también se refleja un 73 % de esta población que se encuentra en situación de irregularidad en la vivienda, es decir, que la han ocupado.

De la misma manera, el 70 % de los hombres que fueron encuestados y el 82,3 % de las mujeres, presentan una situación de exclusión residencial y además una mala salud mental, dichos porcentajes son bastante superiores a los que presenta la población en general de Barcelona, los cuales son de un 16,5 % y 20,3 %, respectivamente. No se pude dejar de un lado que el 30 % de los hombres y el 54,8 % de las mujeres que fueron emplazados a realizar la encuesta refieren un estado de salud malo o muy malo con respecto a un 15,5 % y 22,6 %, respectivamente, que muestra la población en general.

Semejante situación se hace merecedora de que las autoridades sanitarias se muestren interesadas con el fin de potenciar la atención primaria, pero también para que los médicos de familia se enfoquen en atender de forma vehemente y con un tiempo considerable a estas personas con el fin de conocer de cerca y mejor su situación personal, ya que en materia de salud mental, la propuesta es el acompañamiento integral con la finalidad de evitar la sobremedicación con psicofármacos, sugerencia recogida por el informe.

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